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sábado, 9 de enero de 2016

Definición de conceptos

Esta entrada la dedicaré a definir ciertos conceptos clave en la filosofía de Simone de Beauvoir. 
  • Eterno femenino 
Rol de la mujer a través de la historia. Estado de la mujer como subordinada al hombre y oprimida, debido a una cultura que le impone constantemente su condición y no le permite realizarse como sujeto o crear su propia identidad. 
  • Alteridad 
La palabra alteridad proviene de la palabra latina alter, que significa "otro". Así pues, tiene relación con otro concepto clave de Simone de Beauvoir: "lo Otro". La alteridad es un concepto contrario a la identidad. 

Se trata de una categoría que sirve para indicar que las mujeres están oprimidas y subordinadas por el hombre.

El hombre lucha constantemente por reafirmarse como sujeto y para ello se delimita negando "lo Otro", que es la mujer, cosificándola, negando su identidad como sujeto. 
  • Dialéctica hegeliana del amo y del esclavo
Se trata del modo en que piensa Hegel que comienza la historia del ser humano; el origen de las relaciones sociales. 

"Dialéctica" significa técnica de dialogar y discutir para descubrir la verdad mediante una serie de argumentaciones contrarias entre sí. 

El hombre es autoconciencia, consciente de su realidad y de su dignidad humana. En este caso, dos autoconciencias se plantean el origen de la historia. Se enfrentan dos deseos; el deseo humano desea el deseo del otro, ser reconocido por el otro.

Hegel parte de la noción de deseo, que presupone una carencia, un vacío que debe llenarse y, por tanto,  un impulso hacia lo "otro", donde el primero del que hablamos logrará su satisfacción, su identidad, su reafirmación, pasando el segundo a ser acción que satisface el deseo, haciéndolo por negación, transformándose en objeto deseado; se cosifica (se convierte en una mera cosa). 

Se habla, pues, de una lucha a muerte por el reconocimiento de la primera autoconciencia. Esto supone que cada autoconciencia que lucha a muerte debe estar dispuesta a renunciar a la vida, debe tener miedo al otro, corriendo el riesgo de perder su existencia individual. 

Simone de Beauvoir lleva esta dialéctica al hombre (como amo) y a la mujer (como esclava). 
  • Trascendencia
Se une al concepto de "proyecto de vida" de Simone de Beauvoir. 

Se refiere a la posibilidad de atravesar límites, romper fronteras. Es algo que está más allá del medio natural, alcanzar algo que está más allá de los límites del cuerpo y, en este caso, tiene que ver con la propia existencia del individuo.

Concepto opuesto a la inmanencia. 

  • Inmanencia
Proviene del latín "immanens", "im" (hacia dentro) y "manere" (quedarse, permanecer). 

Es el estado en el que se encuentra la mujer al no poseer un proyecto de vida, al no trascender. Es decir, es pura esencia, y no trascendencia. Es estancamiento. 

Concepto opuesto a la trascendencia.
  • Libertad
Condición de todo ser humano, tanto hombre como mujer. 

La libertad se ve condicionada por la situación que envuelve a cada individuo y por su capacidad para sumirla, pero es intrínseca en cada uno. 

Ser libre es un requisito moral que todos debemos aceptar y llevar a cabo, no es simple sencillez. 
  • Responsabilidad
Concepto relacionado con la libertad. Es la acción que responde a la misma. Asumir la libertad supone asumir la responsabilidad, que supone la pérdida de ciertas comodidades y es un duro paso para asumir por completo la libertad. Tener responsabilidad es un requisito moral para llevar a cabo las propias elecciones que llevarán a la libertad.
  • Situación
La situación es el marco en el que se puede ejercer la libertad, que la facilita o la dificulta. La situación es el afuera. El concepto situado (concepto constante en la filosofía de Simone de Beauvoir), hace referencia al sujeto que vive inmerso en una serie de circunstancias o situaciones que limitan su libertad. 
  • Método regresivo-progresivo
Método de carácter heurístico (para resolver problemas). 

La primera parte tiende al análisis para encontrar las causas de un determinado problema, en este caso, el de la mujer. Se centra en la búsqueda de las causas que han provocado la situación de alteridad en la mujer; busca el origen del problema. Podemos observar esta parte del método en el primero volumen de la obra El Segundo Sexo. Se trata de una fase analítica. 

En cuando a la segunda parte, se parte de las causas encontradas para probar su coherencia con los efectos que hemos supuesto que produce. Esta segunda parte la podemos encontrar en el segundo volumen de El Segundo Sexo. Se trata de una fase sintética. Ya no es regresiva porque se plantean los problemas del presente, no los del pasado.
  • Cosificación
Conversión de las personas en cosas, en este caso por parte de los hombres y la sociedad a la mujer. 

  • Feminismo 
Doctrina o movimiento social que reclama el reconocimiento de capacidades y derechos de la mujer que han sido constantemente propiedad únicamente del hombre. 

viernes, 8 de enero de 2016

¿Es el ser humano libre?

¿Es el ser humano libre para Simone de Beauvoir?

Hace poco leí un artículo cuyo título me pareció elogiable. Decía así: "Simone de Beauvoir, la filósofa que liberó a las mujeres... y a los hombres" (podéis acceder a él clicando sobre el título entrecomillado). 

Se conoce a Simone de Beauvoir especialmente por su aportación al feminismo (un feminismo existencialista, no lo olvidemos), pero olvidamos que nos encontramos ante la igualdad, y para que la igualdad tenga sentido, no es sólo la mujer la que debe independizarse y encontrar su identidad, sino también el hombre. 

En la entrada anterior hablábamos del eterno femenino, aquel el rol impuesto por la cultura a la mujer a través de los tiempos. Finalizaba la entrada haciendo un pequeño apunte: la dificultad de romper las barreras de la cultura y aceptar la propia libertad para elegir. 

Comenzaba ahora mismo con la cuestión de la libertad para Simone de Beauvoir y, por si no os habéis cerciorado, he preguntado sobre el ser humano, y no sobre la mujer. Por fin os respondo: sí, el ser humano es libre para Simone de Beauvoir. ¿Cuál es el problema entonces? El problema es que el ser humano no quiere asumir su libertad. 

Vayamos por partes. Puede parecer extraño que ahora dudemos de la libertad del hombre (como varón), si él es el dueño en la sociedad patriarcal, el que se define delimitando al otro, que es la mujer. Esto nos lleva inevitablemente a hablar sobre la teoría hegeliana del amo y del esclavo. Pensemos por un momento, ¿qué sería del amo sin el esclavo? ¿Sería acaso amo? ¿Estaría jerárquicamente por encima de alguien? El ser humano necesita crearse como sujeto delimitándose con la creación de lo "otro". El amo es sólo amo si posee a alguien que le sirva, es por ello por lo que busca reafirmarse como sujeto en oposición a los demás. Claro, si el ser humano es libre (si lo otro ya no es lo otro, sino que es sujeto), ¿qué sentido tiene el amo? 

Ahora extrapolemos esta situación de esclavitud al hombre y la mujer, comprendiendo al hombre como amo y a la mujer como esclavo. La situación de subordinación a lo largo de la historia es la misma. Pero seguimos sin comprender la dificultad de aceptar la libertad, ¿qué problema existe? 

Cuando la mujer, o el esclavo, se cercioran de su situación y de su posibilidad de ser libres, no se obtiene tan fácilmente el resultado que esperamos. Supongo que la mayoría pensaríamos que el esclavo (o la mujer) tenderá a rebelarse para conseguir sus derechos y definirse en su libertad. ¿Por qué estamos tan seguro de ello? Quizás porque hasta el momento hemos visto a lo largo de la historia cómo la esclavitud ha ido desapareciendo y la mujer ha ido emancipándose (manifestaciones feministas, cartas de derechos humanos, etc.). De manera externa, todo ser humano ha luchado constantemente por sus derechos: los esclavos querían tener los privilegios del amo y las mujeres los mismos derechos de los hombres. Si embargo, ¿por qué sigue existiendo machismo en nuestros días, entonces? 

El problema de la libertad es que, asumirla, trae consigue un concepto clave y, sin duda, duro: la responsabilidad. Cuando uno asume su libertad, significa que es capaz de tomar sus propias elecciones. No depende de nadie. Quizás ahora empecéis a atisbar el problema. ¿Acaso no es difícil no depender de nadie? Pensemos en nuestras familias, en el momento en que hemos de abandonar el nido. Dejar de depender de los padres significa perder muchas comodidades, tales como no tener la comida hecha, la casa ordenada o dinero para nuestros caprichos, además de la unión sentimental que nos une y duele cuando te alejas. Ahora, pensemos en el esclavo: si el esclavo se rebela contra su amo, significa que no tendrá una casa fija o un plato de comida caliente a lo largo de su vida. Ahora, la mujer. Si la mujer asume su libertad, deberá llevar a cabo tareas que hasta el momento eran del hombre, como por ejemplo, y muy actual, llevar al coche al mecánico, llevar las cuentas de la casa o incluso ser una pieza imprescindible en llevar dinero la hogar. Son sólo unos ejemplos, pero existen mucho más. ¿Y el amo? El amo no obtendría del esclavo su servidumbre, no tendría el desayuno hecho todas las mañanas o debería trabajar para ganarse el pan. Y, finalmente, el hombre, que debería de igual manera asumir que debe limpiar él mismo, que no llegaría a casa con la comida hecha.  

Nos encontramos, por tanto, con seres humanos iguales que no aceptan su libertad porque hacerlo supondría perder la comodidad que supone no poseerla. ¡Nos encontramos con que ser libres es duro! ¡Pero si hemos luchado constantemente por nuestros derechos! Claro, claro que sí, lo hemos hecho... ¿Pero hemos luchado por la verdadera igualdad? ¿Por la igualdad jurídica, pero también la personal? ¿O sólo hemos luchado por la igualdad que nos convenía? Porque es tan fácil que nos den ciertas cosas hechas... 

Estoy segura de que ahora todos nos hemos dado cuenta de que hay muchas responsabilidades que nos cuestan asumir. Por ello (y sin duda me incluyo), me gustaría que reflexionáramos sobre la libertad que creemos poseer. Porque la cultura pesa y es deshacerse de costumbres incorrectas, pero también pesa romper con la comodidad e independizarse; también cuesta dar el paso para ser. 



TAREA

Como tarea, tras la lectura de la entrada, me gustaría que concretarais más ejemplo que pueden impedir que el esclavo o la mujer no asuma su responsabilidad (como los que he puesto sobre llevar las cuentas, el mecánico, etc.).



Espero que os haya ayudado a comprender a Simone de Beauvoir, pero también a nuestra sociedad y  a nosotros mismos. Os confieso que esta teoría, a mí me cambió la vida.

¿Qué es el "eterno femenino"?

Comenzaremos esta entrada con un texto esencial de Simone de Beauvoir, escrito en su obra El Segundo Sexo: esencial de Simone de Beauvoir, escrito en su obra El Segundo Sexo: 


"No se nace mujer, se llega a serlo". Recordemos esta frase. Es sin duda la más conocida de la filósofa porque resumen la mayor parte de su obra en tan pocas palabras. ¿Qué quiere decir con ella? Si la comprendemos literalmente, no tiene sentido, ¿verdad? Claro que se nace mujer, al fin y al cabo, nos podemos diferenciar de los hombres fácilmente. 

Pero, ¿en qué nos diferenciamos de los hombres? Creo que lo primero que nos vendrá a la cabeza serán nuestras diferencias físicas. "Yo tengo pechos, el hombre no los tiene". Sin duda. Biológicamente hablando no cabe duda que tantos las mujeres como los otros poseen rasgos que los definen como sexo. Pero Simone de Beauvoir iba mucho más allá. 

Aunque las mujeres nacen físicamente como mujeres, no nacen como mujeres personalmente hablando. No existen unas cualidades fijas que definan a la mujer como género. Es posible que existan ciertas tendencias debido a la genética, pero nada lo suficientemente importante como para alejarlas tan radicalmente de la personalidad del hombre. Por tanto, ¡no se nace mujer! Pero, ¿por qué Simone de Beauvoir escribió esta frase? 

Simone de Beauvoir escribió esta sentencia porque, culturalmente, la mujer sí parecía haber nacido como "mujer". Pero, como mujer de aquella época. La mujer sentía tal como sentía, pensaba tal como pensaba y actuaba tal como actuaba porque desde muy pequeña la cultura en la que se veía inmersa le había dicho: sé así. Ni siquiera se le había obligado a serlo, directamente formaba parte de la normalidad. Se le había inculcado su rol. Esto es lo que llamamos el "eterno femenino". Este concepto, esencial en la obra de la autora, responde a la condición que ha poseído la mujer a lo largo de la historia y que, sin duda, ha asumido. 

"Se llega a ser"; se llega a ser mujer. Confirmamos pues, según la autora, que no se nace con un "rol de mujer", sino con una cultura patriarcal que te lo impone. Pero Simone de Beauvoir no pierde la fe. Ya que no se nace mujer, ya que sólo es cultura, la mujer tiene la posibilidad, el derecho, la libertad, de llegar a serlo. Con llegar a serlo nos referimos a formar su propia identidad, a deshacerse del peso de las costumbres, los prejuicios y los estereotipos. La mujer es libre, como todo ser humano, y es dueña de sus propias elecciones, lo que le permite formarse como individuo, ya no como un "otro" distinto al hombre, sino como propio sujeto. 

El concepto de eterno femenino posee cabida en nuestra actualidad. Aunque hemos avanzado hacia la igualdad, todavía siguen habiendo resquicios de eternos femeninos, de mujeres que interiorizan el papel que su cultura les ha inculcado. Hay muchos ejemplos que quizás observamos con más claridad en nuestras abuelas, uno de ellos es la afirmación de que la mujer "debe" cocinar para el marido, "debe" cuidar de los niños o "debe" limpiar la casa. ¿Qué nos responden ellas cuando les preguntamos "por qué"? "Porque es así, porque siempre ha sido así". Es importante que comprendamos el concepto y la necesidad de interiorizar en la frase analizada por Simone de Beauvoir: "No se nace mujer, se llega a serlo", para que rompamos con las barreras culturales y de una vez por fin, seamos, simplemente seamos; que podamos caernos, errar, levantarnos y mejorar, que tengamos libertad para ello. Pero, para ello, debemos asimilar que somos libres, que no somos una mera imagen creada. Como veremos en la siguientes entradas, esto no es tan sencillo como parece.

Quería acabar este punto con un precioso poema de Víctor Hugo que se titula "El hombre y la mujer": 

El hombre es la más elevada de las criaturas.
La mujer es el más sublime de los ideales. 
Dios hizo para el hombre un trono; para la mujer un altar.
El trono exalta; el altar santifica.
El hombre es el cerebro.
La mujer el corazón.
El cerebro fabrica la Luz; el corazón produce el Amor.
La Luz fecunda; el Amor resucita.
El hombre es fuerte por la razón.
La mujer es invencible por las lágrimas.
La razón convence; las lágrimas conmueven. 
El hombre es capaz de todos los heroísmos.
La mujer de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece; el martirio sublimiza.
El hombre tiene la supremacía.
La mujer la preferencia.
La supremacía significa la fuerza; la preferencia representa el derecho.
El hombre es un genio.
La mujer un ángel.
El genio es inmensurable; el ángel indefinible.
La aspiración del hombre es la suprema gloria.
La aspiración de la mujer es la virtud extrema.
La gloria hace todo lo grande; la virtud hace todo lo divino.
El hombre es un código.
La mujer un evangelio.
El código corrige; el evangelio perfecciona. 
El hombre piensa.
La mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva; soñar es tener en la frente una aureola.
El hombre es un océano.
La mujer es un lago.
El océano tiene la perla que adorna; el lago la poesía que deslumbra.
El hombre es el águila que vuela.
La mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio. Cantar es conquistar el alma.
El hombre es un Templo.
La mujer es el Sagrario.
Ante el Templo nos descubrimos; ante el Sagrario nos arrodillamos.
En fin: el hombre está colocado donde termina la tierra.
La mujer donde comienza el cielo.

¿Simone de Beuavoir o Sartre?


Cuando hablamos de feminismo en Simone de Beauvoir, hablamos de un feminismo existencialista. Como ya sabemos, la autora forma parte de la corriente del existencialismo, incluso ella misma confirma que El Segundo Sexo está planteado desde un punto de vista existencialista.

¿Cómo nos cercioramos de la aparición de dicha corriente? En la afirmación de la libertad como condición básica del ser humano, la forja del destino por parte de uno mismo y sus elecciones, la importancia de la experiencia personal, entre otros aspectos que se crean como marco de toda la obra. 


Un exponente esencial en dicha corriente en Jean-Paul Sartre, quien mantuvo no sólo una relación intelectual con nuestra filósofa, sino amorosa. Muchos autores defienden la gran influencia del filósofo en la obra y filosofía de Simone de Beauvoir, e incluso algunos opinan queEl Segundo Sexo es sólo una explicación de las tesis de Sartre pero llevadas al plano de la mujer. 

Me gustaría dedicar la entrada al análisis de las tantas críticas que defienden que Simone de Beauvoir sólo plasmó la filosofía de Sartre.

Partimos de la base de que Simone de Beauvoir es una filósofa existencialista. Es bien sabida su relación con Sartre. Ambos mantuvieron una relación intelectual y amorosa. Aunque ambos tenían a la poligamia, el amor que se profesaban era de admirar. Existen muchas cartas que demuestran su cariño, su sinceridad y su amor, más allá de las relaciones que mantuvieran con otras muchas personas. Por ello, es clara la influencia de Sartre en el pensamiento de Simone de Beauvoir, pero, ¿qué problema existe?

La autora bebió de la filosofía de Sartre, de sus ideas sobre la libertad y la responsabilidad, entre otras tantas. Claro, es cierto. Pero fue ella, mujer, quien a raíz de su condición de género, supo transmitir no sólo las ideas de Sartre, que ella había interiorizado y desarrollado, sino sus sentimientos, su manera de ver el mundo y su contexto. Aquí os adjunto un vídeo de Simone de Beauvoir hablando de cómo se conocieron y sus primeras impresiones:


Ambos dos eran personas curiosas. Eran independientes, revolucionarios, solitarios. Lo tenían todo para amarse, pero también para no formar una pareja que hoy entendemos por normal, porque ninguno de los dos lo era.

Sin duda, la relación de ambos causó estupor en la sociedad, pero, pensemos en cuál de los dos artistas fue más rechazado socialmente. Hasta el momento, al hombre se le ha permitido la poligamia. Sin embargo, la mujer (especialmente en aquello época) lo tenía prohibido; una mujer de muchos hombres, sabemos todo de qué era tachada.

Por tanto, Simone de Beauvoir se enfrentó a la sociedad y se liberó. Tomó sus propias elecciones, fue valiente, fuerte y libre. Incluso llegó a mantener relaciones con mujeres. ¿Quita fuerza en su filosofía estos planteamientos? Considero que es al revés. Una mujer de aquella época, que es capaz de enfrentarse a su cultura, al eterno femenino, al qué dirán, me parece que no puede exponer una mera copia de la filosofía de otro. Sartre no vivió lo que vivió Simone. Sartre conoció sus circunstancias, pero no las de ella. Son sujetos situados distintos.

Por otro lado, no hemos negado en ningún momento la influencia del filósofo en Simone de Beauvoir y, como hemos dicho, hay teorías que hablan del desarrollo de las tesis del primero por parte de ella pero llevado al ámbito de la mujer. Desde mi punto de vista, es cierto. Es cierto en tanto que ambos eran existencialistas y que ella tenía un pensamiento muy similar al de él, pero no hemos de olvidar, como he dicho anteriormente, que él no era mujer.

Es un tema para reflexionar. ¿Por qué es tan importante la originalidad? La importancia moral del existencialismo es tal que no deberíamos darle tanta importancia a la falta de originalidad de los autores. Cuando un ámbito es inteligente de por sí, más vale ir mejorándolo poco a poco, permanecer en él hasta exprimirlo, hasta encontrar toda su verdad. Eso es lo que me parece que Simone de Beauvoir llevó a cabo. Llevó el existencialismo al único ámbito en el que no se había adentrado: el de la mujer. Así, las mujeres pudieron verse identificadas, entenderse; el existencialismo ya no era cosa de hombres, sino de seres humanos.

Es maravillosa la capacidad que posee el ser humano para adquirir gustos e ideas (¡buenas!) de otras personas. ¿Dejamos de ser originales por ello? Una amiga me recomendó mucha música que marcó mi vida. Hasta hace poco, me planteaba si acaso no era yo un cúmulo de recomendaciones de personas cercanas, y no poseía una identidad propia. Pero, ¿podemos separarnos del exterior de manera completa? ¿podemos sacar de dentro algo completamente original, que no tenga nada que ver con nada de lo que hemos leído o escuchado? Somos seres contextuales y creo que es importante que no lo olvidemos, pero debemos saber qué aceptar del exterior y analizar siempre con criterio lo que el mundo nos ofrece, además de la perspectiva con la que miramos.